La huella de Godayol
pervive
Joan Salicrú
El salesiano catalán Joan Godayol,
partidario de la Teología de la Liberación, tuvo que dejar el 2006 el cargo
como obispo de la prelatura de Ayaviri, en el Perú, por motivos de salud. El
Episcopado local, de tendencia ultraconservadora, aprovechó su marcha para
situar en la depauperada región del Sur Andino otro obispo de su cuerda. Con
todo, el gran éxito de Godayol es haber conseguido
formar un grupo capaz de seguir su trabajo después de él, manteniendo así la
corriente de solidaridad que des de hace unos quince años une Cataluña con
Ayaviri. Este es su mejor legado.
Plaza
de Armas –centro neurálgico- de Ayaviri, capital de la Prelatura peruana que
lleva el mismo nombre y de la cual Godayol fue obispo
de
Es una
escena cazada al vuelo pero que ilustra con meridiana claridad la situación que
se vive en el sí de la Iglesia peruana, donde tiene lugar una lucha
encarnizada. En un sector, como de costumbre, los sectores más conservadores de
Iglesia, ya no solo del Opus Dei sino movimientos aún más retrógrados como Sodalicio de Vida Cristiana, al cual pertenece el sucesor
de Godayol en Ayaviri, Kay Martin. En el otro, los
sacerdotes enmarcados en la Teología de la Liberación, que sitúa los pobres en
el centro de su mirada y se pregunta por las causas de esta pobreza,
compartiendo si hace falta las luchas sociales y políticas de los movimientos
populares. Estos acusan los primeros de “dictadores” mientras los conservadores
menosprecian los otros tildándoles de “marxistas”. Es la clásica batalla intereclesial que tiene lugar en el continente desde hace
décadas, pero que se ha intensificado últimamente debido a la posición central
que tiene América del Sud en el catolicismo mundial pues es el principal granero
de almas católicas para el siglo XXI.
“Los
sectores más conservadores entienden que los obispos y curas alineados con la
Teología de la Liberación acaban dedicándose sólo al ámbito social y
olvidándose de Dios”, afirma Manuel Díaz Mateos, extremeño que vive en Perú des
de hace 52 años. El otro punto de conflicto es debido a la excesiva –entienden
unos- laxitud con qué el sector progresista adapta los ritos de la Iglesia
Católica a las culturas autóctonas, en esto caso quechua y aymara: “Ellos llaman
a esto una herejía. Por qué sino retiraron los tejidos quechuas de las paredes
de la iglesia del preseminario?”, se pregunta Joaquín
Montserrat, fundador de la ONG Amics del Bisbe Godayol con sede en Mataró
(Barcelona), de donde el salesiano es originario. De todas formas, el propio Godayol ha explicado que en el transcurso de la última
visita ad limina
con Juan Pablo II, el pontífice dio por buenas sus explicaciones acerca de la
inculturación de la Iglesia en el territorio: “Le dije que si esto ya les va
bien no tenemos porqué cambiarlo”. Ya se sabe que siempre hay quien quiere ser
más papista que el Papa.
La
marcha de Godayol de Ayaviri, tres años atrás, hay
que situarla en este contexto. No es que el salesiano catalán fuera expulsado
del Perú sino que la Conferencia Episcopal Peruana denegó su solicitud de ser
destinado a un obispado de la zona costera del país cuando los problemas de
salud que le aquejaban –los cuatro mil metros del Altiplano pasan factura-
hicieron necesario que pidiera el relevo. Por este motivo Godayol
decidió emprender el viaje de regreso a su tierra, Cataluña. Su salida, como
podía imaginarse, conllevó un proceso traumático en toda la comunidad que había
a su alrededor, a lo cual hay que sumar el rechazo mayoritario hacia el nuevo
obispo, Kay Martín, que tomó posesión del cargo el 23 de abril de 2006.
Pero Godayol ya había previsto este escenario mucho tiempo atrás
y por eso durante los catorce años de su mandato conreó laboriosamente el
terreno de los laicos: los atendió, los animó, los formó y los situó en la
cabeza de distintas áreas clave del obispado. Finalizado su periodo de gobierno,
estos mismos laicos se han organizado de forma autónoma, vulnerando si hacía falta
los límites de las estructuras eclesiales para mantener los proyectos
impulsados por el obispo catalán, los cuales el nuevo responsable pastoral ha
liquidado en la medida de lo posible. Son iniciativas de carácter social que
financiaba casi en exclusiva la asociación Amics del Bisbe Godayol.
A
partir de 2006, el contacto entre la entidad y la Prelatura quedó reducido a zero porque los nuevos responsables pastorales decidieron
romper todo lazo con la época Godayol. El único
contacto que los representantes de la ONG catalana han mantenido con las nuevas
autoridades tuvo lugar en junio de aquel año, pocas semanas después de la toma
de posesión del nuevo obispo. Joaquim Montserrat y Antoni Castellví
acudían a aquella cita sabiendo que, muy probablemente, sería la primera y
última vez que se encontrarían cara a cara con Kay Martín. Además Abraham
Contreras, secretario general de Caritas en Perú, les acababa de anunciar que
el nuevo obispo había decidido suspender el programa de microcréditos
instituido por Godayol, que funcionaba modélicamente.
Era una primera señal. Ya en el palacio episcopal, los visitantes advirtieron
otros reveladores detalles: “Hasta aquel momento entrábamos allá como si
estuviéramos en nuestra casa; aquel día nos hicieron esperar”, rememora Joaquim
Montserrat. Finalmente Kay Martín los recibió con su guardia pretoriana, aún más
dura y visceral. Los primeros comentarios del obispo, no obstante, les
sorprendieron: “Fue correcto. Hasta nos agradeció el trabajo que habíamos hecho
para la Prelatura. Pero en seguida se despachó a gusto con el obispo Joan,
diciendo que no había hecho nada por Ayaviri”. Cuando los catalanes plantearon
como podía seguir colaborando la asociación Amics del
Bisbe Godayol con la
Prelatura, un colaborador del nuevo Obispo sugirió que estos continuasen su cometido
pero cambiando el nombre, evitando hacer referencia a Godayol,
idea rechazada por el propio Kay Martín. El momento crucial de la conversación
era confirmar si la decisión de dar marcha atrás con el proyecto de los
microcréditos era cierta. Si lo hacía, el nuevo pastor tendría que devolver los
18.000 dólares que la entidad catalana Caixa Laietana había avanzado. Kay Martín asintió y los catalanes
le reclamaron el dinero. Sus colaboradores reaccionaron airadamente, pero el
obispo entendió que la mejor forma de sacarme de encima aquellos incitadores
sociales venidos de Cataluña era hacer lo que le pedían. Justo antes que
Montserrat y Castellví tomasen el vuelo de regreso a
casa les hicieron llegar el dinero. La reunión de los catalanes con las nuevas
autoridades terminó con una bendición que los catalanes recibieron como una
jarra de agua fría: para Kay Martin la historia de amor entre Mataró y Ayaviri
era cosa del pasado y el legado de Godayol una
cuestión a extinguir poco a poco. Esta fue al menos la impresión que se llevaron.
Sin embargo, a preguntas de este reportero, el servicio de prensa de la
Prelatura alaba ahora el trabajo hecho por Godayol y
destaca “su preocupación para los más necesitados y pobres, que se tradujo con
la creación de la casa-albergue per a niños Sonko
Wasi, el orfanato casa Canaa, la casa pera gente
mayor Sareqta Wasi así como la Granja Don Bosco, la
llegada a la Prelatura de las hijas de María Auxiliadora y la finalización del
seminario mayor de Chucuito. Se le recuerda como un
pastor muy próximo a sus fieles”.
En
aquel momento, tanto a los Amics del Bisbe Godayol como los antiguos
colaboradores del obispo catalán se les planteó una disyuntiva. Los primeros se
preguntaban si tenía sentido seguir trabajando en la zona ahora que el
salesiano había vuelto a Cataluña y además teniendo en cuenta que el nuevo
obispo, elegantemente, les daba la espalda. Los otros no veían de qué forma
podía articularse para poder seguir recibiendo la ayuda de aquellos que se
habían convertido en sus principales valedores. “No tenía ni idea de cómo
podríamos seguir el trabajo de monseñor Joan, pero lo cierto es que lo
conseguimos”, explica el Padre Lucho, quien presidiría la asociación civil
llamada Musuq Yllary
(“Nuevo amanecer”, en quechua) en la cual se juntarían los excolaboradores de Godayol. De esta forma, los Amics
del Bisbe Godayol tendrían
una nueva contraparte con quien seguir trabajando. El Ayuntamiento de Mataró,
que contribuyó en distintos proyectos en la zona, dio el visto bueno a la nueva
fórmula de trabajo y animó a seguir con su cometido los miembros de la entidad
solidaria: “Teníamos muy claro que aunque Godayol
hubiera vuelto a Cataluña no era de recibo dejar todos los proyectos con los
qué ya estábamos comprometidos”, recuerda el regidor de Cooperación Carlos Fernàndez.
Aquella
operación ya dio sus primeros frutos. En octubre de 2008 una delegación de
Mataró inauguró dos residencias para menores en Juliaca y Ollachea,
pensada para los jóvenes que no pueden ir y volver de su casa cada día porque a
veces se encuentra a horas y horas de camino. Actualmente se trabaja ya en la
construcción de una tercera residencia, exclusivamente para mujeres, también en
Juliaca, que no está en la Prelatura de Ayaviri pero si es el centro
estudiantil más próximo. Además Musuq Yllary ha abierto un café en Cusco y un alberge en la selva
del Manu, en Madre de Dios, para recabar el dinero necesario para sustentar las
tres residencias que habrá en poco tiempo funcionando de la mano de la
asociación.
Como
era de esperar, el nuevo obispo de Ayaviri no se quedó quieto al ver como los
excolaboradores de Godayol se habían reorganizado. Al
quedar claro que estos no rendirían pleitesía al nuevo responsable pastoral,
Kay Martín empezó una auténtica caza de brujas hacia todos el
círculo de Godayol. Por ejemplo con el mismo
Padre Lucho, el cual protagonizó un duro enfrentamiento dialéctico con el
nuncio episcopal Rino Passigato el día de la toma de
posesión del sustituto de Godayol en la sacristía del
templo. Por aquella conversación Lucho, que entonces era el responsable del
preseminario de la Prelatura, tiene abierto un expediente en Roma. El nuevo
obispo de Ayaviri ha hecho todo lo posible para que este cura de origen
argentino no pudiera encontrar refugio en ningún otro obispado peruano: “En
toda la zona sud del Perú los hermanos laicos y religiosos hemos ido sintiendo
el acorralamiento, presión y violación de los derechos fundamentales como la
libertad de expresión, la tortura del seguimiento, la imposición de legalismos
farisaicos y la expulsión directa o por presión”, asegura el Padre Lucho vía
correo electrónico.
Otra
persona que ha sufrido en carne propia este asedio es Leónidas Gutiérrez, que
el 2006, cuando era rector de la localidad de Sandia, colgó los hábitos para
casarse. Kay Martin lo juzgó escandaloso y le pidió que desapareciera
literalmente de la Prelatura, mandato que él incumplió. Actualmente es el
responsable de la Casa de Acogida para menores de Ollachea,
que regenta Musuq Yllary. Tambien el rector de esa población, Elmer, ha recibido la
reprimenda del obispo por colaborar con la entidad: aunque es cura de su
diócesis ha dejado de mandarle su sueldo y sobrevive como puede. “La consigna
es desterrarnos o enterrarnos, anularnos, desacreditarnos”, reafirma el Padre
Lucho.
Poco a
poco pues el nuevo obispo intentó sacarse de encima, silenciar y criminalizar
los excolaboradores de Godayol, que no daban su brazo
a torcer. Además, Kay Martin ha hecho del culto a la personalidad un elemento
cotidiano, implantando una serie de costumbres extrañas a los ojos de una
mayoría de ayavirenses. “La secretaria del obispo nos
dijo que cada anochecer hacen misa y sus colaboradores están obligados a
arrodillarse y besarle las manos”, cuenta Joaquim Montserrat, fundador de la
ONG catalana. Otras prácticas habituales son no dar la comunión al pueblo
ateniendo a la no coincidencia –muchas veces- de las estructuras familiares de
los feligreses con lo que marca la Iglesia Católica: “Comulga el obispo y ya
está. Esta gente está obsesionada con las formas y con el poder”, advierte el
jesuita español Manuel Díaz. “Yo creo que lo que hacen es anticristiano,
practican una teología de la persecución”, asegura el Padre Lucho. Joaquim
Montserrat no quiere hacer juicios maniqueos pero si habla de “personas mejores
y peores. En este caso, muy peores”.
Esta
visión choca de frente con lo qué, según los responsables de comunicación de la
Prelatura, son las prioridades del nuevo obispo: “Atender pastoralmente con
nuevas comunidades religiosas y nuevos sacerdotes la totalidad de las
parroquias de la Prelatura [en casi tres años han empezado su ministerio once
curas], intentar conseguir más vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada,
cuidar de la liturgia y la vida sacramental de los laicos y tener una atención
especial a la familia y los jóvenes, con la creación del primer colegio
parroquial en la historia de la Prelatura, la San Francisco de Asís, en la
misma ciudad de Ayaviri”. La única mención al ámbito social es “dar apoyo a los
proyectos de promoción humana que se coordinan des de Caritas Ayaviri” así como
una referencia genérica a “continuar y consolidar la preocupación social y
solidaria para aligerar las condiciones de pobreza y elevar la dignidad vital
de los más necesitados”.
2008: los cambios se consolidan
La
visita de la delegación de Mataró para inaugurar las dos nuevas residencias
estudiantiles permitió también constatar como el nuevo responsable de la
Prelatura había solidificado los cambios que se vislumbraban dos años atrás.
Kay Martin se había hecho construir un nuevo palacio episcopal y había
despedido al hasta entonces rector de la parroquia de Ayaviri, emplazada en el
mismo templo que la catedral: nadie tenía que hacerle sombra. Los Amics del Bisbe de Mataró
pudieron comprobar cómo algunas de las iniciativas más exitosas de Godayol habían caído en saco roto, por ejemplo la granja Pichacani, que el nuevo obispo había asegurado que sería
mucho más rentable. Des de la Prelatura, con todo, se contradice la tesis de
los catalanes y se asegura que la granja, junto con otra llamada Wajrani, ha sido potenciada y en tres años ha aumentado
cinco veces su número de cabezas de ganado: “Se siguen haciendo mejoras
agrícolas, de ganado y productivas, habiéndose incrementado notablemente la
producción de queso, que a día de hoy se vende también fuera de la región”, se subraya
des de instancias oficiales.
La
delegación capitaneada por Joaquim Montserrat pudo auscultar también el estado
de ánimo de los antiguos feligreses de Godayol; la
mayoría de sus caras eran un poema. Una de sus más estrechas colaboradoras, Maria Cama, detallaba que el nuevo obispo ha intentando
ganarse en repetidas ocasiones su amistad pero que no se ha salido con la suya
porqué la forma en qué Godayol se marchó de la
Prelatura la dejó demasiado tocada emocionalmente como para poder confiar en su
sucesor. “No hay mala relación, pero yo con él y los suyos no quiero tener nada
que ver”, admitía.
Aun
así, el recuerdo de Godayol seguía bien presente en
Ayaviri y toda la zona, donde solo citar su nombre provoca gran alegría. Así,
el ejemplo de Musuq Yllary
se ha demostrado un éxito y hoy existen, según un recuento del Padre Lucho,
unas sesenta iniciativas como la de sus excolaboradores, lo que significa una
escisión de facto entre una Iglesia
oficial conservadora y una Iglesia alternativa progresista. La pugna está, por
lo tanto, más abierta que nunca.
Después
de pasar casi cuarenta años en el Perú como profesor y posteriormente como
obispo, Joan Godayol está ahora vinculado al templo
del Sagrado Corazón de Jesús del Tibidabo, en
Barcelona. Des de esta magnífica atalaya, en lo alto de la capital catalana,
sueña en contagiar los jóvenes catalanes de la alegría y la joya con qué vivió
su ministerio en la Prelatura de Ayaviri. El tiempo dirá si es capaz. Lo que es
seguro es que, en el Perú, Godayol dejó huella. Y de
qué forma.
El Sodalicio, más a la
derecha que el Opus Dei
Sodalicio de la Vida Cristiana es una
sociedad de vida apostólica aprobada por el Papa Juan Pablo II en 1997, situada
a la derecha del Opus Dei, que pretende convertirse en la Iglesia de la elite
minoritaria blanca, europea y urbana del Perú. Aunque des de su página web se
asegura que los principios inspiradores del movimiento son los del Concilio
Vaticano II, se acusa a sus miembros de comportamientos sectarios y de usar
sofisticadas técnicas psicológicas para incorporar a la causa los chicos en la
etapa de la pubertad. El movimiento se ha especializado en la construcción de
cementerios, un negocio muy próspero en Perú debido al gran culto a los muertos
que se practica en el país. También hay rumores de conexiones con los grupos
mineros que explotan la riqueza natural peruana. El interés por la cuestión
monetaria queda confirmado porque los miembros del Sodalicio
no hacen el voto de pobreza típico de las órdenes religiosas.
Un
personaje clave para entender la evolución y el desarrollo de Sodalicio en el Perú es el polémico cardenal de Lima, Juan
Luís Cipriani, que actualmente es vicepresidente
primero de la Conferencia Episcopal del país. Fue el propio Cripriani
quien ordenó obispo de Ayaviri a Kay Martin el 23 de abril de hace tres años.
Se lo vincula muy claramente con el régimen de Albert Fujimori, que gobernó el
país con mano de hierro entre 1990 y el 2000 y se duda de su credibilidad
democrática: en el año 2000, en las polémicas elecciones que enfrontaban
Fujimori y el aspirante Toledo, rechazó la supervisión del Centro Carter para
favorecer el primero. También se ha expresado a favor de la pena de muerte
contra Abimael Guzmán, líder de la guerrilla Sendero
Luminoso, detenido en 1992. Ni los propios intelectuales de la derecha blanca
del país, el representante más emblemático de los cuales es el escritor Mario
Vargas Llosa, lo defienden. El jesuita extremeño Manuel Díaz Mateos no duda en
cualificarlo como “déspota”. Por su parte, Joaquim Montserrat, dels Amics del Bisbe Godayol, cree que Cipriani “bebe del anticomunismo obsesivo que cultivó el
Papa Juan Pablo II debido a su experiencia personal”.
El origen de la Teología de la Liberación, en
Perú
Por qué
una lucha tan al rojo vivo en Perú entre las facciones conservadora y
progresista de la Iglesia? Pues porque aunque los
representantes más conocidos de la Teología de la Liberación son Leonardo Boff,
Pere Casaldàliga, los jesuitas Sobrino y los hermanos
Cardenal, Hélder Câmara…
quien en realidad formuló ese movimiento en 1973 en el libro Historia, Política y Salvación de una
Teología de la Liberación fue el entonces jesuita peruano Gustavo
Gutiérrez. Eso explica que la victoria de unos o otros
en el país de los incas tenga una significación especial en esta pugna de
ámbito mundial. Una lucha que los sectores conservadores han ido ganando
sobretodo des de 1999 en la zona sur del Perú, el llamado “Sur andino”.
El sustituto de Godayol
Kay Martín Schmalhausen Panizo nació en Lima el 1964 y pasó su infancia en Alemania. Al volver al Perú prosiguió sus estudios en el Colegio Alexander von Humboldt, también en la capital. Después de discernir su vocación, en febrero de 1983 ingresó en una comunidad del Sodalicio de Vida Cristiana, movimiento para el cual hizo profesión perpetua en 1989. El 16 de diciembre de aquel mismo año fue ordenado sacerdote. Después de “cantar misa”, Kay Martín ha sido cura y asistente espiritual del Movimiento de Vida Cristiana en la Diócesis del Callao, así como director de la oficina de comunicaciones del Obispado del Callao. Como obispo de Ayaviri, Kay Martin es responsable de una Prelatura que en 2008 celebró su cincuenta aniversario y que cuenta con 180.000 habitantes, con un 98 por ciento de católicos.